15 marzo 2012

REFLEXIÓN: el niño que salvó una vida

El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre: “OK, papá,
estoy listo'”

Su papá, el Pastor, le dijo, 'Listo para qué?' 'Papá, es hora de ir
afuera
y repartir nuestros volantes.'

El papá respondió, 'Hijo, está muy frío afuera y está lloviznando.'

El niño miró sorprendido a su padre y le dijo, 'Pero Papá, la gente
necesitan saber de Dios aún en los días lluviosos.'

El Papá contestó, ‘Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.'

Con desespero, el niño dijo, 'Papá, puedo ir yo solo? Por favor?

Su padre titubeó por un momento y luego dijo, 'Hijo, tú puedes ir. Aquí
tienes los volantes, ten cuidado.'

'Gracias papá!'

Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niño de 11 años
caminó
todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que
veía.

Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su último
volante,
se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quien darle el
volante, pero las calles estaban totalmente desiertas.

Entonces él se viró hacia la primera casa que vio, caminó hasta la
puerta
del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.

Finalmente el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo. El niño se
volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear
la
puerta fuertemente con los nudillos.

Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó
nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.

Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó:
'Qué
puedo hacer por ti, hijo.'

Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño
dijo,: 'Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que
.....*DIOS REALMENTE LA AMA * y vine para darle mi último volante, que
habla
sobre DIOS y SU GRAN AMOR.

El niño le dio el volante y se fue.

Ella solo dijo: >> 'GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga.

Bien, el siguiente domingo por la mañana el pastor estaba en el púlpito y
cuando comenzó el servicio preguntó: 'Alguien tiene un testimonio ó algo
que
quiera compartir?.

Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso
de
pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus
ojos: 'Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso
todavía el domingo pasado no era cristiana.

Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome >> totalmente sola en
este
mundo. El domingo pasado fue un día particularmente frío y lluvioso, y
también lo fue en mi corazón; ese día llegué al final del camino, ya
que no
tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.

Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa.
Amarré
y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me
subí a
la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello.

Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto
de
tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la
puerta.

Entonces pensé, 'Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá'.

Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más
insistente,
y luego la persona comenzó a golpear la puerta con fuerza.

Entonces me pregunté, QUIEN PODRÁ SER? Jamás nadie toca mi puerta ni
vienen
a verme!

Solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre
seguía
sonando cada vez con mayor insistencia.

Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi
puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto.

Su sonrisa, ohhh, nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su
boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la
vida,
cuando dijo con voz de querubín: 'SEÑORA , sólo quiero decirle que DIOS
realmente la ama.'

'Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia, cerré
mi
puerta y leí cada palabra del volante.

Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga.



Ya no las necesitaría más. Como ven . . .ahora soy una hija feliz del
REY.

Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás del volante,
yo
vine personalmente decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó
justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el
infierno.'

Todos lloraban en la iglesia.

El Pastor bajó del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba
sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró
incontrolablemente.

Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.



Dios bendiga tus ojos por leer este mensaje.

No permitas que este mensaje muera de frío; después de leerlo, pásalo a
otros.

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