20 diciembre 2011

Embarazo: Semana 23

Desarrollo de tu bebé

Tu bebito ya pesa tanto como un mango grande, más de 1 libra (más de 1/2 kilo). Ahora mide alrededor de 11 pulgadas (28 centímetros) y seguramente él o ella ya podrá sentir tus movimientos. ¡Sí, los tuyos! Seguro que le encanta si pones música y das unos pasitos de salsa o de cumbia.

En esta etapa los bebés tienen un color sonrosado, sin importar cual sea el color de su piel en el futuro, y están bastante arrugaditos. La piel de tu hijito es todavía tan fina que las venas se le transparentan y le dan ese tono rosado. El verdadero tono de su piel se asentará a lo largo de su primer año de vida.

Las venas que tiene en sus pulmones y que le ayudarán a respirar se están desarrollando, aunque todavía faltan unos meses para que los pulmones estén completamente formados. Es por esto que los bebés prematuros (nacidos antes de las 37 semanas) a menudo tienen dificultad para respirar. Los bebés que nacen en esta semana, la 23 del embarazo, pueden sobrevivir con cuidados médicos intensivos, pero corren el riesgo de sufrir muchas complicaciones.

Cambios en tu cuerpo

Si has sufrido de dolores de cabeza durante el primer trimestre, puede que ahora ya no tengas tantos. (Muchas mujeres tienen dolores de cabeza a principios del embarazo debido a los cambios hormonales, los cambios en la circulación sanguínea y a la congestión nasal.)

También puedes haber notado una ligera hinchazón en algún momento del embarazo, especialmente en los tobillos y los pies. Esto se llama "edema" y se debe a que los cambios en la química de la sangre hacen que el fluido se retenga en los tejidos. Además el útero, que cada día es más grande, presiona las venas que devuelven la sangre desde la parte inferior del cuerpo hacia el corazón. Como resultado, la circulación en las piernas es más lenta. El edema generalmente empeora al final del día y durante el verano. No obstante, cuando tu bebito nazca, eliminarás todo este exceso de líquido. Por eso es normal orinar más los días después del parto, así como sudar mucho.

Encías sensibles

Durante el embarazo fluye más sangre a todos tus tejidos, incluyendo los de la boca. Esto puede producir encías sensibles y sangrantes, una condición común que se conoce como gingivitis del embarazo. Pero aunque tengas esas molestias, debes seguir cepillándote los dientes cuidadosamente y usando el hilo dental. Sin cuidado adecuado una gingivitis puede empeorar y convertirse en una periodontitis. La periodontitis es una enfermedad de las encías más grave en la que la infección llega hasta el hueso y a otros tejidos que sostienen tus dientes además de las encías. Por eso ahora es un buen momento para ir al dentista... ¡aunque solo sea porque después no tendrás mucho tiempo!

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