20 diciembre 2011

Embarazo: Semana 18

Desarrollo de tu bebé

Desde su cabecita hasta su colita, tu bebé esta semana tiene el tamaño de un pimiento (chile). Esto viene a ser unas 5,5 pulgadas (más o menos 14 centímetros). Ahora se mueve mucho, está casi constantemente flexionando los brazos y las piernitas, y es posible que ya notes todos esos movimientos a menudo. Sus vasos sanguíneos son visibles a través de su delgada piel, y sus orejas ya están en la posición final, aunque aún sobresalen en exceso de su cabeza.

Si vas a tener una niña, su útero y sus trompas de falopio ya están formados. Si vas a tener un niño ya se verán sus genitales, ¡siempre que no los esté escondiendo durante el ultrasonido!

Cambios en tu cuerpo

Es posible que durante estas semanas sientas que tienes más apetito. Si las náuseas ya son una cosa del pasado, empezarás a mostrar ciertas preferencias o antojos. Como dice el refrán, "A nadie le amarga un dulce", y menos durante el embarazo, pero es importante no olvidarse de los alimentos que le van a dar a tu bebé lo que necesita para crecer sano y fuerte, como las frutas o los vegetales. Los dulces son muy agradables al paladar, pero no aportan las vitaminas y los minerales que necesitas. Una forma de no sentirte tan hambrienta es comer tres comidas al día con dos o tres merienditas entre ellas. Saltarse comidas durante el embarazo no es bueno porque puede afectar el nivel de azúcar en la sangre e incluso causarte mareos.

Puede que hayas escuchado que en los dos últimos trimestres lo mejor es descansar sobre el lado izquierdo. Esto se debe a que cuando te recuestas sobre la espalda tu útero pone mucho peso sobre las venas de la pelvis, en especial, sobre la vena cava que es por donde la sangre regresa al corazón, después de haber ido a tus piernas. Si descansas sobre el costado izquierdo ayudarás a eliminar esta presión. Intenta colocarte una almohada debajo, o bajo la cadera o pierna, para sentirte más cómoda.

Sueños extraños

Tus niveles hormonales están alterados y, además, estás pasando por uno de los acontecimientos más grandes en la vida de una mujer. Todo esto es más que suficiente para darle sueños agitados, o incluso alguna pesadilla, a cualquiera. De hecho, es muy posible que estos sueños sean la forma que tiene la mente de lidiar con la ansiedad o los nervios que te puede estar provocando la maternidad, sobre todo si eres primeriza. Una vez que tu bebé nazca, tus sueños volverán a la normalidad... ¡siempre que tu bebito te deje dormir!

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