20 diciembre 2011

Embarazo: Semana 15

Desarrollo de tu bebé

Tu bebé es del tamaño de una manzana. Esta semana mide alrededor de 4 pulgadas (unos 10 centímetros) y si lo tomaras entre tus manos, notarías que ya incluso pesa un poquito. Ahora está respirando líquido, el líquido amniótico en el que flota, porque eso le ayudará a desarrollar los pulmones. Sus brazos y piernas han crecido más, y puede mover las articulaciones. Por el momento tiene todavía los ojitos cerrados, pero puede notar la claridad. Si te pusieras una linterna sobre el vientre, el bebé se apartaría.

Otra cosa que tu bebé está desarrollando ahora es el sentido del gusto. Hay estudios que muestran que los sabores de los alimentos que comen las mujeres embarazadas acaban en el líquido amniótico. Hay incluso un estudio del Centro Monell de los Sentidos Químicos en Filadelfia, que afirma que los bebés pueden saborear lo que la mamá acaba de comer. También se halló que si comes alimentos sanos durante el embarazo, al bebé pueden empezar a gustarle esos sabores. Así que, ¡nunca es demasiado pronto para enseñar a tu bebé a comer bien!.

Si tienes una cita para hacerte un ultrasonido en las próximas semanas (generalmente se hace una ecografía entre las semanas 16 y 20), ¡puede que ya te digan si esperas un niño o una niña! Pero no te desanimes si no te lo pueden decir todavía. Para poder ver con claridad si es un bebito o una bebita, el bebé tiene que estar en una posición en la que se le puedan ver los genitales. Si resulta que está todo acurrucado o está de espaldas, por el momento el sexo de tu bebé seguirá siendo un misterio.

Cambios en tu cuerpo

Probablemente hayas aumentado unas 5 libras (alrededor de dos kilos y pico). Si es un poquito más o un poquito menos, no debes preocuparte demasiado, porque cada mujer aumenta de peso a un ritmo diferente. Pero si sientes que te estás resistiendo a comer o que haces excesivo ejercicio porque te asusta engordar, podrías estar mostrando síntomas de un grave trastorno alimenticio, conocido como pregorexia del embarazo. Lee más sobre este trastorno.

Aunque ahora te sientas mejor en general, es posible que todavía aparezcan algunas molestias, como por ejemplo, tener la nariz tapada. El aumento de los estrógenos hace que las membranas mucosas (el tejido que tiene la nariz por dentro), se inflame y por eso puedes producir más mucosidad. Esta molestia es tan común que los médicos hasta le han puesto un nombre: rinitis del embarazo. Además, a algunas mujeres embarazadas les sangra la nariz de vez en cuando, como resultado del aumento en el volumen de la sangre y la expansión de las venitas internas de la nariz.

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